domingo, 14 de octubre de 2012

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Con el nombre de Revolución tecnológica o Revolución científico técnica suele referirse concretamente a las transformaciones técnicas, económicas y sociales de la tercera revolución industrial desde la segunda mitad del siglo XX, aunque también se utiliza muy frecuentemente el término para referirse a las dos primeras grandes transformaciones que han merecido el nombre de Revolución económica: la Revolución Neolítica y la Revolución industrial de los siglos XVIII y XIX.
 Cuando el hombre descubrió el fuego (aproximadamente 500.000 años A,C), quizás inspirado en alguna erupción volcánica o viendo un árbol arder por el impacto de un rayo, quedó sorprendido ante semejante novedad. Muchos miles de años pasaron hasta que se dio cuenta de que el fuego le podía servir para calentarse, iluminar la cueva o alejar a los animales peligrosos. Pero ¿cómo podía hacer el hombre para producir fuego y controlarlo y de esta forma utilizarlo con diferentes fines como la cocción de los alimentos o las vasijas de cerámica? La solución de este interrogante llegó después de varios miles de años.

Estos grandes cambios tecnológicos, como el uso del fuego y de la piedra, influyeron de manera decisiva en la evolución del hombre. Hay épocas en que los cambios se producen con gran velocidad, mientras que en otras etapas, las tecnologías se desarrollan lentamente, es decir, mediante la introducción de pequeñas mejoras. A las etapas de grandes cambios se las conoce con el nombre de Revolución tecnológica.

Sociedad de información

Una sociedad de la información es aquella en la cual las tecnologías que facilitan la creación, distribución y manipulación de la información juegan un papel importante en las actividades sociales, culturales y económicas.
La Sociedad de la Información es expresión de las realidades y capacidades de los medios de comunicación más nuevos, o renovados merced a los desarrollos tecnológicos que se consolidaron en la última década del siglo: la televisión, el almacenamiento de información, la propagación de video, sonido y textos, han podido comprimirse en soportes de almacenamiento como los discos compactos o a través de señales que no podrían conducir todos esos datos si no hubieran sido traducidos a formatos digitales. La digitalización de la información es el sustento de la nueva revolución informática. Su expresión hasta ahora más compleja, aunque sin duda seguirá desarrollándose para quizá asumir nuevos formatos en el mediano plazo, es la Internet.


Relación entre revolución tecnológica y sociedad de información

La revolución tecnológica no sólo vino a cambiar las formas de producción y la actividad económica sino a dar un giro total al estilo de vida del ser humano. Las TIC cambian la forma en que nos divertimos, en que nos relacionamos, aprendemos incluso nuestra forma de pensar. No solo transformar el entorno sino al individuo mismo, a la sociedad que cada día que pasa se hace más dependiente de las tecnologías que surgen ofreciendo facilidades y comodidad. En resumen la revolución tecnológica dio inicio a la sociedad de información.
La técnica y lo social mantienen relaciones de interdependencia. Por lo tanto, " los sistemas de comunicación no tienen posibilidad de librarse de las relaciones sociales". Es muy común que los apologetas de las nuevas tecnologías de la información olviden que éstas se desarrollan y aplican dentro de un sistema de relaciones sociales dominante que determina su uso y significado social. [1][1]
Existen dos versiones elementales sobre el poder tecnológico de los nuevos medios aplicados al trabajo, la educación y la cultura. El enfoque integrado atribuye a la ciencia y la técnica potencialidades demiúrgicas que liberadas lograrán la emancipación universal del género humano. Mientras que, por otro lado, la visión apocalíptica observa las nuevas tecnologías como una fuente de alienación del trabajo. Ambas formas de fetichismo tecnológico encuentran, no obstante, su punto de anclaje crítico en las renovadas utopías del aula sin muros. Comparten además una misma mirada tecnológica reduccionista.
Es por ello que cobra pertinencia la idea de desarrollar las nuevas tecnologías y los programas educativos que incorporen las nuevas tecnologías de la información a partir de una mirada distinta de lo social, que, en el caso particular de la educación y el conocimiento, considere los siguientes principios pedagógicos:
·         Plantearse abiertamente aquellas cuestiones que tienen que ver con los valores, intereses, propósitos y condiciones de utilización de las nuevas tecnologías.
·         Integrar el conocimiento disponible procedente del desarrollo tecnológico, del diseño fundamentado psicológicamente, y de la teoría de la información y comunicación, en conocimiento específico sobre el curriculum y la enseñanza.
·         Contextualizar el discurso educativo sobre las nuevas tecnologías en el sistema institucional de educación y en el marco social de referencia.
·         Impulsar una reflexión sobre los procesos de innovación tecnológica.
Si aceptamos que la educación y el conocimiento, dado su carácter universal, son susceptibles de un uso igualitario, las nuevas tecnologías de la información pueden favorecer fácilmente estrategias de desarrollo que saquen del atraso a los países pobres. La inversión en políticas de investigación y desarrollo pueden garantizar soluciones locales en la medida que resuelvan directamente los problemas económicos. La ciudad cableada es, de hecho, la utopía tecnológica que diseña un ambiente ideal para la evaluación de productos y servicios de la nueva economía de la información.










[1][1] Francisco Sierra, Departamento de periodismo, Universidad de Sevilla.